5 claves para combatir el estrés en las oposiciones.

En verano y con las vacaciones muchos están deseando de poder desconectar y decir adiós al estrés… pero ¿si estás opositando puedes permitirse un respiro?

Las tentaciones están constantemente “llamándote a la puerta”, el buen tiempo, la visita de familiares, las llamadas de los amigos, … son un cúmulo de situaciones que pueden  ponerte en la difícil situación de elegir entre el estudio o la desconexión.

Todo esto a su vez conlleva generarte más estrés y nervios al tener que decidir entre lo que te dicta la conciencia y lo que en realidad te pide el cuerpo.

Si notas que el estrés te supera, si tu mente se bloquea y no eres capaz de avanzar, tu concentración disminuye y no puedes retener la información, quizás necesites hacer un descanso. Si es tu caso, te aconsejamos practicar algunas técnicas de control emocional para no sufrir el famoso “Síndrome del opositor”

¿Qué es el “Síndrome del opositor”?

Si estás opositando seguro que sabes de lo que hablamos: mayor irritabilidad, problemas para conciliar el sueño, miedo al fracaso, tensión muscular, taquicardias, etc. Estos son algunos síntomas de cómo se manifiesta el estrés en nuestro organismo.

Que un opositor/a sienta un poco de estrés, es relativamente normal, eso lo asumimos como parte del proceso. Incluso puede ayudarte a permanecer alerta y aumentar la productividad para conseguir tu objetivo.

Pero si estos síntomas te bloquean y no te permiten avanzar tienes que parar y replantear la situación para controlar esas emociones que pueden llegar a ser dañinas o poco saludables para ti. Incluso pueden provocar que te desvíes de tu objetivo y afectar a tu salud mental.

Si crees que estás en esta situación te dejamos 5 claves para combatir el estrés:

 

1.Conseguir transformar el estrés en productividad. Hay que darle “la vuelta a la tortilla” tal y como propone el autor Brad Stulberg. Este experto en la ciencia del rendimiento humano, plantea considerar las situaciones estresantes como desafíos en lugar de amenazas. De esta forma podremos transformar un estímulo fisiológico o esas sensaciones que nos bloquean cuando estamos estresados, en estímulos para cambiar hacia un contexto más positivo.

2.Rodearte de gente que te apoye. Sentirte comprendido/a o contactar con otros opositores puede servir de gran ayuda ya que encontrarás personas con las que compartir tus sentimientos. Recuerda que las relaciones sociales son un elemento clave para favorecer las emociones positivas, fomentar la autoestima y tener la percepción de que se tiene apoyo social.

3. No tener miedo al fracaso. ¿Quién no ha fracasado alguna vez en su vida?

Es parte del proceso de aprendizaje y no tenemos que verlo como el fin. La vida de un opositor se encuentra repleta de éxitos y de fracasos, y son estos últimos, los que nos hacen analizar los hechos desde otra perspectiva, permitiéndonos un mayor aprendizaje y cambio. El fracaso es una emoción intensa e inevitable, pero que también en ocasiones, resulta ser beneficiosa para nuestro desarrollo personal.

4. Fijar un momento para las gratificaciones

La mente necesita descanso y ocio, relacionarse y divertirse. El opositor suele creer que, cuantas más horas emplee, mejores resultados obtendrá. A veces se olvidan de que, sin gratificaciones o premios diarios, la mente se satura y se bloquea.

Da igual si crees que pierdes tiempo dando un paseo, o quedando con los amigos. Si esto te ayuda a volver con más energía es mejor estar un día sin tocar apuntes que dos días en los que sientes que no avanzas o estás bloqueado/a.  Lo primero eres tú y tu salud mental.

5. Trabajar la respiración. Los ejercicios de respiración profunda pueden mejorar tu salud de múltiples formas. Un acto tan sencillo puede realmente ayudar a relajarte, a liberar toxinas, a reducir el estrés y a dormir mejor.

La respiración abdominal es muy sencilla, no requiere mucho tiempo y puede llevarte a un profundo estado de relajación. ¡También es muy fácil de recordar!

Primero, busca un lugar cómodo para sentarte o acostarte. Coloca una mano en el abdomen, justo debajo de las costillas, y la otra en el pecho. Realiza una respiración profunda por la nariz a medida que el abdomen se levanta (el pecho no debe moverse). Deja salir el aire con los labios fruncidos, siente cómo el abdomen se desinfla a medida que usas tu mano para sacar todo el aire. Repítelo de 3 a 10 veces, y toma nota de cómo te sientes.

Este ejercicio ayuda a que tu frecuencia cardíaca disminuya y que tu presión sanguínea se estabilice. El efecto general es un repunte en la sensación de calma. Además puedes sumarle ejercicios de relajación, como tensar y destensar los músculos ya que la tensión muscular es también otro de los efectos del estrés y que podemos controlar con sencillos ejercicios.

 

Buscar el momento en tu horario para estas simples técnicas es una inversión fantástica para tu bienestar y tu felicidad general.

¡Esperamos que estos consejos te sirvan de ayuda!

 

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